EN MEMORIA DE MIGUEL GARCÍA-
POSADA, POETA Y CRÍTICO LITERARIO
El poeta, crítico y catedrático en
el Instituto Cervantes de Madrid de Enseñanza Media Miguel García- Posada, murió hace tres días en Madrid, donde residía, a los 67 años de edad. Era hombre elegante,
de fina intuición poétiva y sólida formación filológica. Doctor en Filología
Hispánica por la Universidad de Madrid, editó una buena edición de la obra
completa de Lorca, quizá su poeta preferido, en la editorial Galaxia Gütemberg. Había nacido
en Sevilla, en 1944, se sentía sevillano,y sus años sevillanos los recuerda en el primer volumen
de sus memorias, titulado “La Quencia”. Aún joven, publicó un poemario primerizo, “El paraíso y las hachas”, con una
gran influencia de León Felipe, aunque ya demostraba su gusto y vocación por la
poesía. Era un libro flojo y así lo reconocía él con modestia, pero se desquitó
en sus últimos años publicando unos cuantos excelentes poemarios, de los que no
se sabe si alabar más su profundidad o su versatilidad y perfección formal.
En suma, un cumplido hombre de letras y, sobre todo, un excelente poeta.
Durante los años de nuestra madurez tuvimos bastante trato,
porque los dos éramos jurados de los
Premios de la Crítica en su Comisión de Poesía e intercambiábamos con
frecuencia impresiones sobre lo que se publicaba a lo largo del año. Él conocía
bien a los clásicos españoles, contemporáneos y del Siglo de Oro. Una noche
primaveral en Tenerife, a la vera del mar, empecé citando un soneto de Aldana y
lo terminó él, y así hicimos con muchos clásicos, riéndonos cuando a uno de los
dos nos fallaba la memoria, que el otro trataba de remediarla. Tenía una
memoria prodigiosa para la poesía .Luego yo dimití como jurado de esos premios
y nuestro contacto fue menor aunque a veces nos veíamos en Sevilla o en Madrid.
Fue crítico habitual y riguroso de la actualidad poética en diarios como “ABC”
y “El País”, entre otros. Sagaz, elegante, educado, de fino trato, buen lector
de Cervantes y Galdós y amigo de sus amigos. Así me gusta recordarlo en esta
hora amarga. También como el exquisito articulista que escribió algunas de las
mejores terceras páginas del último cuarto de siglo de “ABC”. En mi último
libro, él ya enfermo y hace pocos meses publicado por la Diputación de Sevilla,
le dediqué este poema:
A MIGUEL GARCÍA POSADA, AMIGO Y POETA
Te recuerdo, Miguel, los dos frente al Atlántico.
Los dos diciendo versos y en la mano una copa.
Frente al mar recitábamos algún poema clásico.
Si yo olvidaba un verso, salía de tu boca.
Luego..., qué bella aquella tercera de ABC
con amor evocando fiel la casa de Lope.
Y aunque la prensa hace escribir al galope,
tú nunca perdiste en la poesía la fe.
Y en años posteriores, más maduro y severo,
escribiste poesía con verdad en tu bastión.
volviendo a retomar de Apolo el derrotero…
Desde aquel primerizo poemario primero
-juvenil y a la sombra de Felipe el León-.
la poesía ya te marcó por entero.
Adiós al amigo, al poeta, al crítico que tan generoso fue con mi poesía. A su mujer, a sus hijas, a sus familiares, aunque sea un lugar común,-los lugares comunes son comunes por su inevitable repetición- mi más sentido pésame.
Fernando Ortiz
Fernando Ortiz

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